23 may 2018

Philip Roth, murió a los 85 años el 22 mayo 2018

La última entrevista: "Todos los talentos tienen sus límites"

Philip Roth murió ayer, a los 85 añosNUEVA YORK.- Con la muerte de Richard Wilbur en octubre, Philip Roth - que murió ayer, a los 85 años -se convirtió en el integrante más antiguo del Departamento de Literatura de la Academia Norteamericana de Artes y Letras.
Hace poco Roth se unió a William Faulkner, Henry James y Jack London como uno de los poquísimos estadounidenses en ser incluidos en la colección francesa La Pléiade (el modelo para las ediciones estadounidenses Library of America), y la editorial italiana Mondadori también está publicando sus libros en su serie Meridiani de autores clásicos. Todo este reconocimiento en el otoño de su vida -incluidos el Premio Príncipe de Asturias otorgado por España en 2012 y haber sido nombrado comandante de la Legión de Honor de Francia en 2013- le parece tan gratificante como divertido. "Mira esto", me dijo en diciembre, mientras sostenía el volumen de encuadernación decorada de Mondadori, tan grueso como una Biblia. "¿Quién lee libros como estos?".
En 2012, al acercarse a sus 80 años, Roth anunció con bombos y platillos que se había retirado de la escritura (de hecho, había dejado de escribir dos años antes). Desde entonces, ha pasado cierta cantidad de tiempo aclarando las cosas. Escribió una carta larga y acalorada a Wikipedia, por ejemplo, en la que cuestionaba la absurda afirmación de la enciclopedia de que él no era un testigo creíble de su propia vida (finalmente, Wikipedia se retractó y rehizo completamente la entrada sobre Roth).
Roth también mantiene un contacto frecuente con Bake Bailey, a quien nombró su biógrafo oficial y que ya ha reunido 1900 páginas de notas para un libro que, se espera, tenga la mitad de esa cantidad. Además, hace poco supervisó la publicación de Why Write?, el décimo y último de sus libros en la edición de Library of America de su obra. Como una especie de limpieza final, de pulido a su legado, el libro incluye una selección de ensayos literarios de los años sesenta y setenta; el texto completo de El oficio, su colección de 2001 de conversaciones y entrevistas con otros escritores, muchos de ellos europeos, y una sección de discursos y ensayos de despedida, varios publicados allí por primera vez. No es accidental que el libro termine con la oración de tres palabras "Aquí estoy yo". Es decir: entre las tapas duras.
Pero, principalmente, Philip Roth lleva hoy la vida tranquila de un retirado en el Upper West Side (su casa en Connecticut, donde se recluía a escribir durante largos periodos, ahora la habita solo durante el verano). Visita amigos, asiste a conciertos, revisa su correo, ve películas viejas en FilmStruck. Hace poco lo visitó David Simon, el creador deThe Wire, quien está haciendo una miniserie de seis capítulos sobre La conjura contra América, y tras el encuentro dijo que se sentía seguro de que su novela estaba en buenas manos. La salud de Roth es buena, aunque se ha sometido a varias cirugías por un problema recurrente de espalda, y se le ve contento y satisfecho. Es reflexivo pero sigue siendo, cuando quiere, muy divertido.
He entrevistado a Roth en varias ocasiones a lo largo de los años, y el mes pasado le pregunté si podíamos charlar de nuevo. Al igual que muchos de sus lectores, me preguntaba lo que el autor de Pastoral americana piensa del extraño período que estamos viviendo. También me daba curiosidad cómo pasa su tiempo ¿Resolviendo sudokus? ¿Viendo televisión todo el día? Aceptó ser entrevistado, pero solo si podía hacerse a través de correo electrónico. Necesitaba tiempo, dijo, para pensar en lo que quería decir.
"Es como como jugar una partida de póker y, contra cualquier posibilidad, seguir ganando", dijo Roth sobre su vida tras su retiro de la literatura
-En unos cuantos meses cumplirás 85 años ¿Te sientes anciano? ¿Cómo ha sido envejecer?
-Sí, en solo unos meses dejaré la ancianidad y entraré en la ancianidad profunda: cada día cayendo aún más hondo en el temible Valle de las Sombras. Ahora es sorprendente estar todavía aquí al final de cada día. Meterme a la cama por la noche, sonreír y pensar: "Viví un día más". Y luego es sorprendente despertar ocho horas después, ver que es la mañana del día siguiente y que sigo aquí: "Sobreviví otra noche". Pensarlo me hace sonreír otra vez. Me duermo con una sonrisa y me despierto con otra. Me encanta seguir vivo. Además, cuando esto sucede, como ha sido semana tras semana y mes tras mes desde que comencé a cobrar mi pensión, produce la ilusión de que nunca terminará, aunque por supuesto sé que puede hacerlo en cualquier momento. Es como jugar una partida de póker todos los días que, incluso en contra de las probabilidades, sigo ganando. Ya veremos cuánto me dura la suerte.
-Ahora que te has retirado como novelista, ¿alguna vez extrañas escribir o piensas en retomarlo?
-No. Eso se debe a que las condiciones que me llevaron a dejar de escribir narrativa hace siete años no han cambiado. Como expresé en Why Write?, en 2010 tenía "la fuerte sospecha de que ya había hecho mi mejor trabajo y cualquier cosa más sería inferior". Para entonces ya no poseía la vitalidad mental, la energía verbal ni la condición física necesarias para emprender y sostener un ataque creativo grande de cualquier duración para una estructura compleja tan demandante como una novela. Todos los talentos tienen sus límites: su naturaleza, su alcance, su fuerza; y también su final, un periodo, un ciclo de vida. no todos podemos ser fructíferos por siempre.
-En retrospectiva, ¿cómo recuerdas tus cincuenta y pico de años como escritor?
-Euforia y gruñidos. Frustración y libertad. Inspiración e incertidumbre. Abundancia y vacío. Resplandor hacia adelante y confusión en el camino. El repertorio de dicotomías que cualquier talento soporta. Y una tremenda soledad, también. Y el silencio: cincuenta años en una habitación silenciosa como el fondo de una piscina, extendiendo, cuando todo iba bien, mi mínima provisión diaria de prosa utilizable.
-En Why Write? republicaste tu famoso ensayo "Writing American Fiction", en el que argumentas que la realidad estadounidense es una locura tal que casi supera la imaginación del escritor. Dijiste eso en 1960. ¿Qué piensas ahora? ¿Alguna vez anticipaste un Estados Unidos como en el que vivimos hoy?
-Nadie que conozca se imaginó un Estados Unidos como en el que vivimos ahora. Nadie (excepto quizá H. L. Mencken, quien describió la democracia estadounidense como "asnos adorando chacales") podría haber imaginado la catástrofe del siglo XXI que azotaría a Estados Unidos. El más degradante de los desastres no aparecería, por decirlo de algún modo, en la atemorizante figura de un Gran Hermano orwelliano, sino como la figura ominosamente ridícula del bufón presuntuoso. ¡Qué ingenuo fui en 1960 como para pensar que era un estadounidense que vivía en tiempos absurdos! ¡Qué pintoresco! ¿Pero qué podía saber en 1960 respecto de 1963, 1968, 1974, 2001 o 2016?
La conjura contra América parece hoy escalofriantemente profética. Cuando esa novela se publicó, algunas personas la interpretaron como un tratado sobre el gobierno de Bush, pero de ninguna manera había tantos paralelos entonces como los que parece haber ahora.
-Por más anticipatoria que pueda parecerte, hay una enorme diferencia entre las circunstancias políticas que inventé allí para los Estados Unidos en 1940 y la calamidad que hoy en día nos causa tanto desaliento. Es la diferencia de estatura entre un presidente Lindbergh y un presidente Trump. Charles Lindbergh, tanto en la vida como en mi novela, pudo haber sido un racista y antisemita, así como un supremacista blanco a quien le agradaba el fascismo, pero también era -por la extraordinaria proeza de su solitario vuelo trasatlántico a la edad de 25 años- un verdadero héroe estadounidense trece años antes de que yo lo imagine ganando la presidencia. Históricamente, Lindbergh fue el valeroso joven piloto que, en 1927, sobrevoló sin escalas por primera vez el Atlántico, desde Long Island hasta París. Lo hizo en 33 horas y media en un monoplaza de un motor, lo que lo convirtió en una especie de Leif Ericson del siglo XX, un Magallanes de la aeronáutica, una de las primeras figuras señeras de la era de la aviación. En comparación, Trump es un fraude, la suma perversa de sus deficiencias, desprovisto de todo excepto de la ideología hueca de un megalómano.
-Uno de tus temas recurrentes ha sido el deseo sexual masculino: un deseo perverso, las mayoría de las veces, y sus diversas manifestaciones. ¿Qué piensas del momento en el que parece que estamos ahora, con tantas mujeres que denuncian y acusan a tantos hombres con alta visibilidad de acoso y abuso sexual?
-Como señalas, en mi papel de novelista no son extrañas las furias eróticas. Los hombres envueltos en la tentación sexual son uno de los aspectos de la vida masculina sobre los que he escrito en algunos de mis libros. Los hombres que responden al insistente llamado del placer sexual, plagados de deseos vergonzantes y de la temeridad de la lujuria obsesiva, maravillados incluso con el señuelo del tabú; durante décadas me he imaginado una pequeña cofradía de hombres perturbados, poseídos por fuerzas enardecedoras con las que deben negociar y a las que deben oponerse. He tratado de no hacer concesiones al retratar a cada uno de estos hombres como son, como se comporta cada uno, excitado, estimulado, hambriento en las garras del fervor carnal y enfrentando la variedad de dilemas éticos y psicológicos que suponen las exigencias del deseo.
En estas obras de ficción no he evitado los duros hechos de por qué, cómo y cuándo los hombres enardecidos hacen lo que hacen, incluso si no han estado en armonía con el retrato que una campaña de relaciones públicas masculina -si existiera tal cosa- podría preferir. Me he adentrado no solo en la mente masculina, sino también en la realidad de esos impulsos, cuya presión obstinada y persistente puede amenazar el raciocinio, esas necesidades a veces tan intensas que incluso pueden experimentarse como una forma de locura. En consecuencia, ninguna de las conductas más extremas sobre las que he leído últimamente en los periódicos me ha sorprendido.
-Antes de retirarte, eras famoso por vivir días larguísimos. Ahora que has dejado de escribir, ¿qué haces con todo ese tiempo libre?
-Leo. Extraña o no tan extrañamente, leo muy poca narrativa. Me pasé toda mi vida productiva leyendo narrativa, enseñando narrativa, estudiando narrativa y escribiendo narrativa. No pensé en casi nada más hasta hace aproximadamente siete años. Desde entonces he pasado buena parte de mis días leyendo historia, sobre todo de los Estados Unidos, pero también historia moderna europea. Leer ha tomado el lugar de escribir y constituye la mayor parte, el estímulo, de mi vida pensante.
-¿Qué has leído últimamente?
-Parece que me he desviado del rumbo últimamente y he leído una colección heterogénea de libros. He leído tres de Ta-Nehisi Coates; el más impactante desde un punto de vista literario, The Beautiful Struggle, sus memorias de niño sobre su padre. Leyendo a Coates me enteré sobre el compendio de Nell Irvin Painter, provocativamente titulado The History of White People. Painter me llevó de vuelta a la historia de Estados Unidos, a American Slavery, American Freedom, de Edmund Morgan, una gran historia erudita de lo que Morgan llama "el matrimonio de la esclavitud y la libertad" como existía en las primeras épocas de Virginia. Leer a Morgan me condujo en círculo a releer los ensayos de Teju Cole, aunque no antes de desviarme leyendo The Swerve, de Stephen Greenblatt, que trata sobre las circunstancias del descubrimiento en el siglo XV del manuscrito del subversivo De la naturaleza de las cosas, de Lucrecio. Esto me llevó a abordar algunas partes del largo poema de Lucrecio, escrito en algún momento del siglo I a. C., en una traducción en prosa al inglés de A. E. Stallings. De ahí regresé a leer el libro de Greenblatt sobre "cómo Shakespeare se convirtió en Shakespeare", tituladoWill in the World. No me explico cómo en medio de todo esto me puse a leer y disfruté de la biografía de Bruce Springsteen, Born to Run, excepto por la idea de que parte del placer de tener ahora tanto tiempo a mi disposición para leer lo que se me cruce en el camino invita a sorpresas no premeditadas.
Con regularidad aparecen en mi correo copias de libros previas a su publicación y así fue como descubrí Pogrom: Kishinev and the Tilt of History, de Steven Zipperstein. Zipperstein identifica el momento a principios del siglo XX cuando la situación de los judíos en Europa se volvió letal de una manera que anticipaba el fin de todo. Pogromme condujo a encontrar un libro reciente de historia interpretativa, The Jewish Century, de Yuri Slezkine, que sostiene que "la era moderna es la era judía y el siglo XX, en particular, es el siglo judío". Leí Personal Impressions, de Isaiah Berlin, sus retratos ensayísticos del grupo de figuras influyentes del siglo XX que conoció u observó. Hay una breve aparición de Virginia Woolf en todo su terrorífico genio y unas páginas especialmente cautivadoras sobre la reunión nocturna inicial en el Leningrado bombardeado en 1945 con la magnífica poeta rusa Anna Akhamatova aislada, sola, despreciada y perseguida por el régimen soviético. Berlin escribe: "Después de la guerra, Leningrado no era para ella sino un gran cementerio, la tumba de sus amigos. El relato de la incesante tragedia de su vida iba mucho más allá de lo que cualquiera me hubiera descrito alguna vez con palabras". Hablaron hasta las tres o cuatro de la mañana. La escena es tan conmovedora como cualquiera de Tólstoi.
La semana pasada leí libros de dos amigos, la breve y sabia biografía de James Joyce de Edna O'Brien y una autobiografía atractivamente excéntrica, Confessions of an Old Jewish Painter, de uno de mis queridos amigos muertos, el gran artista estadounidense R. B. Kitaj. Tengo muchos amigos queridos muertos. Varios eran novelistas. Extraño encontrar sus libros nuevos en el correo. 

17 abr 2018

EL GiN TONiC.... Y SUS BENEFiCiOS


La reina madre inglesa solía pedir su bebida favorita de esta graciosa manera: “A esta vieja reina le gustaría tomar un gintonic”. Y no ligero, sino que, por el contrario, solía pedir que se lo prepararan con 9 partes de ginebra y una parte de tónica. Murió a los 102 años. Pero también hay otra figura muy longeva que todos conocemos a la que le gustaba disfrutar de un buen gintonic. Estamos hablando de Winston Churchill que solía decir “este combinado ha salvado más vidas que todos los médicos del imperio”. Podríamos decir entonces que el gintonic alarga la vida?
Aunque se trata de una bebida que está viviendo actualmente una nueva época dorada y que siempre se ha asociado a Inglaterra, lo cierto es que la ginebra fue inventada por un médico holandés a mediados del siglo XVII, el doctor Franciscus Sylvius. Su objetivo era encontrar un remedio que ayudara a limpiar las toxinas de la sangre, eliminar los cálculos biliares, curar los trastornos renales y prevenir los ataques de gota. Descubrió que el enebro, rico en potasio, lograba estos efectos. Y aunque nació en una farmacia, no tardaría mucho tiempo en ser servida en los bares, convirtiéndose en la bebida del momento.
Por su parte, la tónica también nació como medicamento, concretamente para bajar la fiebre, aliviar los dolores y como cura para la malaria. En 1630 la Condesa de Chinchó se había curado de la malaria tomando quinina, que además de aliviar los dolores, aporta energía al organismo.
No obstante, no fue hasta el siglo XIX cuando ambos medicamentos se unieron por primera vez. En plena época imperialista, los británicos daban quinina a sus soldados para curar la malaria, pero su sabor era tan amargo que, incluso mezclada con azúcar, su ingesta resultaba muy desagradable. Por eso, los británicos pensaron en mezclarla con alcohol para que los soldados la tomaran de mejor grado. De esta forma, esta bebida medicinal termino socializándose y llegando a nuestro país cuando los ingleses invadieron la isla de Menorca. Actualmente, una de las mayores defensoras de esta bebida.
Obviamente el gintonic, como cualquier otra bebida debe tomarse con moderación y, de esta forma, podemos obtener múltiples beneficios: cura penas y alivia tensiones y estrés, pero también aporta otros muchos beneficios

1. Es digestivo y alivia los dolores de estómago

Aunque lo habitual en España es tomarlo por la noche,en Inglaterra se toma como aperitivo o justo después de la comida. Y es que el gintonic además de facilitar la digestión, alivia los dolores estomacales y hace que la  sensación de pesadez desaparezca después de una comida abundante.

2. Posee propiedades beneficiosas para la salud

La ginebra está elaborada a partir de muchas hierbas naturales como el cedrón, la pimienta o el coriandro. Ingredientes que reportan grandes beneficios a nuestra salud.

3. Previene las infecciones urinarias y favorece el funcionamiento de los riñones

Si además de beber un gintonic, se ingiere mucha agua cada día ayudaremos a que nuestro sistema urinario y nuestros riñones funcionen correctamente, evitando infecciones relacionados con ellos.

4. Es diurético y ayuda a eliminar líquidos

La ginebra contiene bayas de enebro que son conocidas por sus propiedades diuréticas, depurativas, relajantes y tonificantes, que favorecen la eliminación de toxinas. Pero también contiene cereales como la cebada, que es digestiva y laxante, ya que aporta fibra, favoreciendo el buen tránsito nintestinal, además de reducir los niveles de colesterol y azúcar en sangre. Incluso cuentan con unas sustancias llamadas proteasa-inhibidores que ayudan a combatir el cáncer en el tracto digestivo.

5. Aporta menos calorías que otras bebidas alcohólicas

Si estás haciendo dieta, estás de suerte. Debes saber que además de aportar menos calorías que otras bebidas alcohólicas, el gintonic no tiene nada de grasas ni colesterol. Con lo cual, no te sientas culpable si de vez en cuando te tomas un trago de tu bebida favorita. Eso sí, solamente mezclado con tónica, ya que con otras bebidas más azucaradas, las calorías aumentan considerablemente.

6. Alivia el lumbago y las dolencias musculares

Debido a su poder analgésico y antiinflamatorio, la ginebra es un buen remedio casero cuando sufrimos de lumbago o de otros dolores musculares y articulares. De hecho, uno de los remedios populares más eficaces que existen para ello es remojar pasas en ginebra.

7. Combate la tos, la gripe y el resfriado

Por sus propiedades antisépticas y antiespasmódicas, mejora la salud del aparato respiratorio. Obviamente si estamos enfermos no vamos a abusar de la bebida, pero lo cierto es que un pequeño trago puede ayudarnos a afrontar la enfermedad mucho mejor.

8. Alivia los dolores de la regla

Los remedios de las abuelas siempre han sido muy conocidos por su eficacia. Puede que alguna vez hayas oído decir a la tuya que la ginebra es muy buena para aliviar los dolores de la menstruación. ¡Ellas sí que sabían!

9. Remedio más eficaz contra la malaria y el escorbuto

Antes de que la medicina hubiera avanzado tanto, los recursos para combatir ciertas enfermedades eran muy escasos. Sin embargo, el gintonic se convirtió en el más eficaz contra la malaria y el escorbuto, salvando miles de vidas en la guerra y en el mar. El escorbuto se produce por una deficiencia de vitamina C y, por eso, los ingleses siempre añadían un poco de limón a su bebida.

10. Mejora el carácter y despeja la mente

Obviamente, salir a tomar algo con los amigos siempre ayuda a desconectar de la rutina, pero si además tomamos un gintonic, todavía más. Y es que además de mejorar el humor, nos ayuda a olvidarnos de las preocupaciones durante un rato.

10 abr 2018

EL FUTURO NOS ESPERA.. O SE NOS ViENE ENCiMA...??

En 1998, Kodak tenía 170,000 empleados y vendía el 85% de todas las fotos en papel del mundo..
En muy pocos años, su modelo de negocio desapareció llevándolo a la quiebra.

Lo que le pasó a Kodak le pasará a muchas industrias en los próximos 10 años - y muchas personas no se dan cuenta. Ud. pensaba en 1998 que 3 años más tarde no volvería a tomar fotografías en papel?
Sin embargo, las cámaras digitales fueron inventadas en 1975.
Como todas las tecnologías exponenciales, fueron una desilusión por un largo tiempo antes de que se convirtieran en muy superiores y fueron la tendencia principal en pocos años.
Ahora pasará con la Inteligencia Artificial, salud, carros eléctricos autónomos, educación, impresión 3D, agricultura y puestos de trabajos.
BiENVENiDO a la 4ta. REVOLUCiÓN iNDUSTRiAL..l!

El software cambiará la mayoría de industrias tradicionales en los próximos 5-10 años.
Uber es solo una herramienta de software, no posee ningún vehículo, y ahora es la compañía de taxis más grande del mundo. Airbnb es ahora la compañía de hoteles más grande del mundo a pesar de no poseer ninguna propiedad.
Inteligencia Artificial: La computadoras serán exponencialmente mejores en entender al mundo. Este año, una computadora venció al mejor Jugador de Go del mundo ( juego chino más complejo que el ajedrez ), 10 años antes de lo esperado.

En USA jóvenes abogados ya no consiguen trabajo porque con IBM Watson, puedes conseguir asesoramiento legal ( en cuestiones básicas ) en segundos, con una precisión del 90% comparado con la precisión del 70% de los humanos. 

Así que si usted estudia derecho, pare inmediatamente.
Habrá 90% menos abogados en el futuro (POR SUERTE..!!)

Watson Health ya está ayudando a enfermeras a diagnosticar cáncer, con 4 veces más precisión que las enfermeras humanas.

Facebook tiene ahora un software patrón de reconocimiento que puede reconocer caras mejor que los humanos. En el 2030, las computadoras serán más inteligentes que los humanos.
Autos autónomos: 
En 2018 aparecerán al público los primeros autos autónomos.
Alrededor del 2020, toda la industria comenzará a tener problemas. No querrás volver a tener un auto. Llamarás un carro con tu teléfono, aparecerá donde estás y te llevará a tu destino. No tendrás que estacionarlo, solo tendrás que pagar por la distancia recorrida y podrás trabajar mientras viajas.
Nuestros niños no necesitarán una licencia de manejo y nunca poseerán un carro.
Las ciudades cambiarán porque necesitaremos un 90%-95% menos autos. Podremos transformar las playas de estacionamiento en parques. 1.2 millones de personas en el mundo mueren cada año por accidentes de carro. Ahora tenemos un accidente en cada 100,000 kilómetros; con los autos autónomos eso cambiará a un accidente en 10 millones de kilómetros. Esto salvará un millón de vidas cada año
La mayoría de las compañías automotrices podrían quebrar.
Las empresas automotrices tradicionales usan el enfoque evolutivo y solo hacen un mejor auto mientras las compañías tecnológicas (Tesla, Goole, Apple) tienen el enfoque revolucionario y fabrican computadoras con ruedas.
Hablé con ingenieros de VW y Audi y están completamente aterrados por Tesla.
Las compañías de seguros tendrán terribles problemas porque sin accidentes, el seguro será 100 veces más barato.
Su modelo de seguro de autos desaparecerá.
El negocio inmobiliario cambiará. Porque si puedes trabajar mientras viajas, las personas se mudarán más lejos de las ciudades para vivir.
No se necesitarán tantos garages si menos personas tienen autos, así que vivir en las ciudades podría ser más atractivo debido a que la gente le gusta estar con otra gente.
Eso no cambiará.
Los carros eléctricos serán lo convencional en el 2020.
Las ciudades serán menos ruidosas porque todos los carros serán eléctricos.
La electricidad será increíblemente limpia y barata: la producción de energía solar ha estado en una increíble curva exponencial por 30 años, pero solo ahora se puede ver el impacto.

El año pasado, fue instalada más energía solar que energía fosil. 

El precio de energía solar caerá tanto que todas las compañías productoras de carbón estarán fuera del negocio para el 2025.
Con electricidad barata viene agua abundante y barata mediante desalinización. Imagine qué sería posible si cada uno pueda tener tanta agua limpia como quiera, casi sin costo.
Salud:
El precio del Tricorder X será anunciado este año.
Habrá compañías que construirán un artefacto médico (llamado el Tricorder de Star Trek) que interactúa con su teléfono, que puede hacer un scan de su retina, sacará muestra de su sangre y de su aliento en él. Entonces analizará 54 marcadores biológicos que identificará casi cualquier enfermedad. Será barato, así que en algunos años todos en este planeta tendrán acceso a medicina de clase mundial, casi gratis.
Impresión 3D:
El precio de la impresora más barata bajó de US$ 18,000 a US$ 400 en 10 años. En ese mismo tiempo, se volvió 100 veces más rápida.
Todas las grandes compañías de zapatos comenzaron a imprimir zapatos en 3D. Partes de aviones actualmente se imprimen en 3D en aeropuertos remotos.
La estación espacial tiene ahora una impresora que elimina la necesidad de grandes cantidades de partes que solían tener en el pasado.
Al final de este año, los smartphones nuevos tendrán posibilidades de scanear en 3D. Entonces Ud. podrá escanear su pie en 3D e imprimir el zapato perfecto en su casa.
En China, ellos ya han impreso en 3D un edificio de 6 pisos. Para el 2027, 20% de todo lo que se produce será impreso en 3D.
Oportunidades de negocio:
Si Ud. piensa en un nicho de mercado en el que quiere participar, pregúntese: "en el futuro, piensa que tendremos esto?" si la respuesta es sí, cómo lo puede hacer más rápido?
Si no se conecta con su teléfono, olvídese de la idea. Y cualquier idea diseñada para tener éxito en el siglo 20 está destinada a fracasar en el siglo 21
Trabajo:
70%-80% de los trabajos desaparecerán en los próximos 20 años. Habrá un montón de nuevos trabajos, pero todavía no está claro si habrá suficientes nuevos trabajos en ese poco tiempo
Agricultura:
Habrá un robot de US$ 100 dólares en el futuro.
Los agricultores en los países del tercer mundo podrán convertirse en gerentes de sus propios campos en lugar de trabajar todos los días en sus campos.
Los hidropónicos necesitarán mucho menos agua.
Los primeros bistecs de ternera producidos en placas de Petri están ahora disponibles y serán más baratos que los producidos por el mismo ganado vacuno para el 2018.
Ahora mismo, 30% de toda la superficie agrícola es usada para ganado vacuno. Imagínese si no se necesitase ese espacio más.
Hay varias empresas start-ups que brindarán proteínas de insectos pronto. Contienen más proteínas que la carne. Será marcada como "fuente de proteínas alternativas" porque la mayoría de las personas todavía rechazan la idea de comer insectos.
Los análisis de suelos y cultivos serán hechos desde satelites y drones y el control de plagas, nutrición y enfermedades se formulara en forma sostenible desde un computador.
Educacion:
En una generación más, los campus quedaran reducidos a laboratorios de prueba e investigación y desarrollo de casos y técnicas, siendo la instrucción por internet y videoconferencia. Los exámenes también serán hechos remoto y detectarán si la persona "sabe" o esta copiando o memorizando.
Toda persona sin educación técnica o especializada, será esclavo financiero, sin derechos plenos de ciudadanía.
Hay una aplicación llamada "Moodies" que ya le puede decir de qué humor se encuentra.
Hasta el 2020 habrán aplicaciones que podrán decir si usted miente por sus expresiones faciales.
Imagínese un debate político que muestre cuándo están diciendo la verdad o están mintiendo.
Los bitcoins se convertirán en uso normal este año y podrán incluso convertirse en la reserva de las monedas.
El dinero en papel desaparecerá en 2 generaciones y toda transacción será electrónica.
Actualmente, el promedio de vida se incrementa 3 meses por año. Hace cuatro años, el promedio de vida era de 79 años, ahora es de 80 años.
El incremento mismo está creciendo y para el 2036 probablemente será de un año de incremento por año.
Así que podríamos vivir por mucho tiempo, probablemente más de 100...
Se comprobó que empresas como megaeventum eventos corporativos y flukyshow fiestas sociales, difícilmente puedan ser remplazadas por una computadora, por la creatividad y la emocionalidad que el equipo pone en cada evento que desarrolla, cumpliendo 50 años en Julio del 2018.

Lo único que podría detener esta evolución es la aniquilación de la raza humana por unos pocos necios con poder y sin educación".
Cambia, todo cambia ...

2 abr 2018

MARiO BUNGE


EL FILÓSOFO CIENTÍFICO MÁS IMPORTANTE DEL PAÍS. INNOVADOR E IRREVERENTE, EXPORTÓ ESA ARGENTINIDAD AL MUNDO EN SUS 75 LIBROS Y MÁS DE CUATRO CENTENARES DE ARTÍCULOS,.


Un argentino en el exterior, esté donde esté, conoce el fonema universal para su nacionalidad: “Maradona”. Lo que pocos saben es que bien podría decirse “Mario Bunge” como homónimo de filosofía y ciencia. 

Mario Augusto Bunge (98 años) es un prolífico académico, que lleva en su haber más de 75 libros, 450 artículos y un centenar de publicaciones científicas, y también es un filósofo científico: una rara avis que incorpora el rigor científico a la intuición filosófica. Es Doctor en Ciencias físico-matemáticas por la Universidad Nacional de La Plata y cuenta con 20 doctorados honoris causa en varios países. Hoy, ocupa el puesto 113 en el Salón de la Fama Científica, pero de joven era contestatario y rebelde.

“Fui un mal alumno durante toda la secundaria, al punto de que acabé mis estudios de forma autodidacta, a la vez que escribía mis primeros libros sobre marxismo y psicoanálisis”, dice Bunge. Por estos días, está retirado como profesor emérito de la Universidad McGill en Canadá, donde se encargó de dictar cursos sobre lógica y metafísica, pero no descansa y viene publicando un libro por año desde 2014. La de Bunge es una historia binaria, entre la filosofía y la ciencia, entre la Argentina y su exilio a Canadá durante la dictadura militar, entre su prolífica obra y su desconocimiento local.

Hacer es rebelarse

Cuando Bunge, en 1930, se cruzó con las ideas de los astrofísicos más famosos de la época —Arthur Eddington y James Jeans— sobre cómo el universo era un “texto matemático de Dios”, no pudo evitar reaccionar. “Quería discutirlo, pero no sabía cómo, así que me decidí por estudiar Física”, expresa, pero confirma que la motivación era la refutación filosófica. Ese mismo espíritu guió su carrera filosófica, que alcanzó su cénit con la publicación de su Tratado de Filosofía en ocho tomos, un ambicioso proyecto que refundó la filosofía de su tiempo utilizando las herramientas de la ciencia y las matemáticas, algo impensado para el clima intelectual de la época y las prácticas filosóficas habituales.

Su trabajo continuó con exploraciones novedosas sobre la filosofía de las ciencias sociales, la filosofía política y, por supuesto, las ciencias naturales. “Mi impulso siempre fue la mera curiosidad, fomentada por la vida al aire libre y un montón de libros. Aunque muchos de ellos malos, también me impulsaron a averiguar y conjeturar”, comenta Bunge. “Mi obra tiene valor porque siempre me ocupé de problemas y no de autores. La ciencia trabaja con problemas y no con opiniones de alguien”, refuerza y antagoniza con sus colegas filósofos. Es que Bunge es un “hacedor”, una especie de emprendedor inconformista y no un diletante. Por ejemplo, creó entidades como la Sociedad Internacional de Filosofía Exacta, de la cual se separó pero que aún funciona, y productos como “Minerva”, una de las primeras revistas de filosofía rioplatense, con el leit motiv de “combatir el irracionalismo” , que tuvo una vida exigua.

Su impulso a innovar y proponer, antes que hacer escolástica, no siempre redundó en situaciones positivas… 
A los 19 años, en 1938, decidió fundar la Universidad Obrera Argentina, alineada al socialismo que desde joven adoptó y promulgó, pensada para que los obreros nacionales se eduquen en materia de derechos laborales (clase que brindó un joven Arturo Frondizi) y tecnología (Bunge dictaba clases de mecánica, entre otras).
En 1943, el por entonces secretario de Trabajo y Previsión, el Coronel Juan Domingo Perón, clausuró la Universidad.

26 mar 2018

BORGES.... UNO DE LOS 10 MEJORES COMiENZOS DE TODOS LOS TiEMPOS


"La mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de Plaza Constitución habian renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita" 


Primer párrafo de El Aleph votado, en una encuesta internacional, como uno de los diez mejores comienzos de todos los tiempos:

19 mar 2018

CUENTOS BREVES.

El siguiente ejemplo pertenece al cubano Julio Miranda, quien pasó la mayor parte de su vida en Venezuela. Tenaz difusor de la microficción venezolana.
 

Pasión - Julio Miranda
 

El hombre, con los brazos abiertos delante de la puerta, le obstaculizaba el paso. Ella no pudo evitar una sonrisa, pese a todo.
-Pareces un Cristo.
-No te vas.
-Volveré en unos días.
-¿Está de nuevo aquí, verdad?
-¿Para qué lo preguntas?
-No te vayas.
-Déjame salir.
-¿Esto va a durar toda la vida?
-No lo sé.
El hombre se apartó, cruzó junto a ella evitando rozarla, se sirvió un trago y se hundió en un sillón, derramándose encima parte de la bebida, mientras la puerta se cerraba. Se levantó de inmediato, fue hasta la ventana: solo entonces se dio cuenta de que llovía.
-Se va a mojar -dijo en voz muy baja.


Miranda sobresale especialmente como autor de microrrelatos realistas. 

"Pasión" se destaca por el sabio uso de la elipsis. 
El lector comprende lo que sucede a partir de lo poco que se dice y lo mucho que se deja entrever. En cuanto a lo que se dice, la mención a Cristo, al principio, ya introduce la idea de sufrimiento. Y el pensamiento expresado en la última línea del diálogo, trivial en sí mismo, no pudo ser mejor elegido para mostrar la magnitud de los sentimientos del protagonista.  
" Pasión" no fue recogido en libro, apareció por primera vez en el periódico El Universal de Caracas el 18 de enero de 1998.

12 mar 2018

MiLAGROS DE ViDA (fragmento) - JG BALLARD

Milagros de Vida (Mondadori), libro del que se reproduce un fragmento, el autor de El imperio del sol evoca la muerte de su esposa y sus comienzos como escritor al tiempo que se esforzaba por ser padre y madre de sus hijos
La vida familiar siempre ha sido muy importante para mí, mucho más importante, sospecho, que para la generación de mi padre. A menudo me pregunto por qué muchos de ellos se molestaron en tener hijos, y me figuro que debió de ser por motivos sociales, una antigua necesidad de aumentar la tribu y defender la casa, del mismo modo que algunas personas tienen un perro sin mostrarle nunca afecto, pero se sienten seguras cuando ladra al cartero. 
Tal vez yo pertenezca a la primera generación para la cual la salud y la felicidad de sus familias es un indicador significativo de su bienestar mental. La familia y todas las emociones que alberga son un modo de poner a prueba las mejores cualidades de una persona, un trampolín en el que uno puede saltar cada vez más alto, cogido de la mano de su mujer y sus hijos.

Me gustaba estar casado, la primera seguridad real de la que había gozado jamás, y hacía frente sin dificultad a las tensiones y los apuros iniciales de la vidade escritor. Me gustaba ser un padre que se relacionaba estrechamente con sus hijos, paseándolos en cochecito por las calles de Richmond y Shepperton, y más tarde llevándolos en coche por Europa hasta Grecia y España. Los niños cambian muy rápido, mientras aprenden a comprender el mundo y a ser felices, a entenderse a sí mismos y a dar forma a sus mentes.


Me fascinaban mis hijos y me siguen fascinando, y siento algo muy parecido por mis nietos. Siempre he estado muy orgulloso de mis hijos y cada instante que paso con ellos hace que toda la existencia adquiera calidez y sentido.


En 1963 Mary gozaba de buena salud, pero tuvo que hacerse extirpar el apéndice. Se recuperó despacio de la operación en el Hospital Ashford, y tal vez su resistencia se vio afectada o sufrió una infección persistente. Tenía muchas ganas de ir de vacaciones, y al verano siguiente alquilamos un apartamento en San Juan, cerca de Alicante. Durante un mes todo fue bien, y nos divertimos en los bares y restaurantes de la playa. Era la clase de vacaciones en las que lo más destacado fue cuando papá se cayó del patín a pedal. Pero Mary enfermó de repente debido a una infección, y su estado derivó rápidamente en una grave neumonía.


A pesar de los cuidados del médico de la zona, un enfermero (el practicante) que estaba con ella a todas horas y un especialista de Alicante, murió tres días más tarde. Hacia el final, cuando apenas podía respirar, me cogió de la mano y me preguntó: «¿Me estoy muriendo?». No estoy seguro de si me oyó, pero le grité que la querría hasta el final. En sus últimos instantes de vida, cuando se quedó con la mirada fija, el doctor le masajeó el pecho, empujando la sangre al cerebro. Ella se giró y me miró fijamente, como si me viera por primera vez.


La enterramos en el pequeño cementerio protestante de Alicante, un pequeño jardín con piedras tapiado con unas cuantas tumbas de turistas británicos que habían muerto en accidentes de yate. El día anterior vino a verme un sacerdote protestante, un español amable y bondadoso que no se ofendió cuando me negué a rezar con él. Todavía oigo el sonido del carrito con ruedas de hierro que llevaba el ataúd por el jardín pedregoso. El sacerdote ofició una misa breve, observado por mí y los niños y unos cuantos vecinos ingleses de nuestro bloque de apartamentos. Luego el sacerdote se arremangó, cogió una pala y empezó a echar la tierra sobre el ataúd.


A finales de septiembre, cuando la playa de San Juan estaba desierta y el aire frío estaba empezando a bajar de las montañas, nos fuimos del bloque de apartamentos vacío y emprendimos el largo viaje de vuelta en coche a Inglaterra. Desde el principio me empeñé en mantener a mi familia unida. Las hermanas de Mary y su madre, que fueron de gran ayuda durante los años siguientes, se ofrecieron a compartir la educación de los niños. Pero yo sentía que mi deber con Mary era cuidar de mis hijos, y seguramente los necesitaba a ellos más que ellos a mí.


Hice todo lo posible por hacer de madre y de padre para ellos, aunque en los años sesenta era muy poco común encontrar a padres solos que cuidaran de sus hijos. Muchas personas (que deberían haber tenido más juicio) me dijeron abiertamente que la pérdida de una madre era irreparable y que los niños quedarían afectados para siempre, como sostenía el psiquiatra infantil John Bowlby. Sin embargo, yo dudo seriamente de esa afirmación, que me parece poco probable dados los riesgos de la infancia; en caso de que la afirmación fuera cierta, las desventajas evolutivas habrían sido seleccionadas en contra y se habría formado un vínculo paternal menos peligroso. Creo que la principal amenaza que implica la muerte de una madre es la figura de un padre indiferente o ausente. Mientras el padre superviviente sea cariñoso y permanezca junto a los niños, los pequeños se desarrollarán.


Yo quería profundamente a mis hijos, como bien sabían ellos, y teníamos la suerte de que mi trabajo de escritor me permitía estar con ellos todo el tiempo. Les preparaba el desayuno y los llevaba al colegio, y luego escribía hasta que llegaba la hora de recogerlos. Como era difícil conseguir una canguro que trabajara durante el día, lo hacíamos todo juntos: comprar, ver a los amigos, visitar museos, ir de vacaciones, hacer los deberes, ver la televisión. 

En 1965 hicimos un viaje en coche a Grecia que duró casi dos meses, unas maravillosas vacaciones en las que estuvimos juntos en todo momento. Recuerdo que estábamos en un atasco en una carretera de montaña del Peloponeso, y una mujer estadounidense miró hacia nuestro coche y dijo: «¿De veras está solo con estos tres?». A lo que yo contesté: «Con estos tres nunca se está solo». Afortunadamente, hacía mucho que había olvidado lo que era estar solo.



Espero que los niños se dieran cuenta pronto de que siempre podían confiar en mí. Mi hijo Jim, que era el mayor, lloró profundamente la pérdida de su madre, pero nos ayudamos mutuamente a superarlo, y al final recobró la confianza y se volvió un adolescente alegre con un sentido del humor encantador e ingenioso. Mis hijas Fay y Bea no tardaron en hacerse cargo de la situación y se convirtieron en unas jóvenes resueltas antes de llegar a la adolescencia. Ellas decidían nuestra dieta, los hoteles en los que nos teníamos que alojar en vacaciones y la ropa que debíamos comprar. En muchos sentidos, mis hijos me educaron a mí.



El alcohol fue un buen amigo y confidente al principio; normalmente tomaba un whisky escocés fuerte con soda cuando volvía de llevar a los niños al colegio y me sentaba a escribir poco después de las nueve. En aquella época acababa de beber aproximadamente a la hora a la que empiezo ahora. La botella de Johnnie Walker creaba un microclima que alentaba a mi imaginación a salir de su madriguera y probar el aire. Kingsley Amis se empeñaba en invitarme a comer, y por las noches solía visitar Keats Grove, donde él y Elizabeth Jane Howard habían alquilado un piso. Jane siempre se mostraba amable, aunque seguramente mi presencia era una molestia. Ella preparaba la cena y la comíamos sobre el regazo, mientras Kingsley no perdía de vista un concurso de la televisión y se dedicaba a contestar todas las preguntas antes de que salieran de la boca del presentador. Estoy muy agradecido a Kingsley, y me alegro de haber visto su lado generoso y benévolo antes de que se convirtiera en un cascarrabias profesional.


Otros amigos también fueron de gran ayuda, sobre todo Michael Moorcock y su esposa Hilary. Pero, como aprende toda persona afligida por la muerte de un familiar cercano, uno no tarda en llegar a un punto en el que los amigos pueden hacer poco más que mantener su vaso lleno. Echaba de menos a Mary en mil y un detalles domésticos: las huellas que había dejado de sí misma en la cocina, la habitación y el cuarto de baño formaban los contornos de un enorme vacío. Su ausencia era un espacio en nuestras vidas que casi podía abrazar. Tras su muerte vinieron largos meses de celibato, durante los que me molestaba ver parejas felizmente casadas paseando por Shepperton High Street. En una ocasión, vi a una pareja riéndose en el coche que iba delante de mí y toqué el claxon airadamente. Después de la fase de celibato vino una especie de promiscuidad desesperada, una forma de tratamiento de choque con el que intentaba volver a la vida a fuerza de voluntad. Recuerdo haber abrazado a mi primera amante -la mujer separada de un amigo- como un superviviente en el mar aferrándose a su rescatador. Estoy muy agradecido a las amigas de Mary que me apoyaron y comprendieron que había llegado el momento de llevarme de vuelta a la luz. A su manera, estaban pensando en Mary antes que en mí; eran mujeres sabias a las que les preocupaba la felicidad de los hijos de Mary.

Aproximadamente un año después de la muerte de Mary la vi en un sueño. Estaba caminando por delante de nuestra casa, con la falda ondeando al viento, y sonreía alegremente para sí. Me vio mirándola desde la puerta de nuestra casa y siguió caminando, sonriéndome por encima del hombro. Cuando me desperté intenté retener aquellos momentos en mi cabeza, pero sabía que a su manera ella me estaba diciendo adiós y que por lo menos me estaba empezando a recuperar.

Estoy seguro de que cambié mucho durante aquellos años. Por un lado, me alegraba de estar tan unido a mis hijos. Mientras ellos fueran felices, todo lo demás no importaba, y mi éxito o fracaso como escritor era una preocupación menor. Sin embargo, al mismo tiempo, sentía que la naturaleza había cometido un terrible crimen contra Mary y los niños. ¿Por qué? No había respuesta a la pregunta, lo que me obsesionaría durante las décadas siguientes.

por james graham ballardpadre y madre de sus hijos
Traducción: Ignacio Gómez Calvo